sexta-feira, 29 de agosto de 2014

Cómo crear un entorno escolar que favorezca a los alumnos con autismo

Tradução do texto do livro  de Paula Kluth por Angela Couret - Fundacion Paso a Paso - Venezuela

Autora: Paula Kluth. Adaptado de: "Vas a adorar a este niño": Enseñando alumnos con autismo en el salón inclusivo, Baltimore: Brookes Publishing, 2003. Traducción: Angela Couret
Publicado con la autorización de Paula Kluth
A veces los alumnos con autismo no tienen éxito en la escuela porque se sienten incómodos, inseguros o inclusive temerosos en su entorno escolar.

El ofrecer al alumno un entorno de aprendizaje apropiado podría ser un factor tan importante para el éxito como cualquier estrategia de enseñanza o herramienta educativa. 

Los alumnos con autismo tendrán mayor aptitud para aprender en lugares donde pueden relajarse y sentirse seguros. Para crear entornos que faciliten el aprendizaje para los alumnos con autismo y sus compañeros sin discapacidad, los maestros necesitan examinar cómo organizar los espacios de su salón. Específicamente, deben tomar en consideración los sonidos, los olores, la iluminación y las opciones de asientos en su salón.

Los Sonidos

Algunos alumnos con autismo no solo batallan con sonidos que para la mayoría de nosotros resultan irritantes (por ejemplo, las alarmas de los carros, la lija sobre madera), sino que también pueden reaccionar negativamente a sonidos que la mayoría de nosotros ignoramos o no notamos (por ejemplo, el sonido de un ventilador en movimiento). También podrían tener reacciones negativas ante sonidos que la mayoría encontramos agradables, y no reaccionar ante sonidos como golpes en la puerta o el sonido de una sirena. 

Wendy Robinson, la mamá de un joven con autismo, recuerda como le sorprendían las reacciones irregulares de su hijo a los sonidos: 

Una noche estaba sentado en mi regazo en el piso del pasillo mientras que su hermano saltaba y bateaba un enorme globo a su alrededor. De repente el globo explotó al lado de Grant, lo cual me causó mucha angustia. Sin embargo, Grant no se inmutó. Ni siquiera se viró hacia el sonido. Más tarde, escuchando el sonido de una batidora eléctrica, salió corriendo de la cocina y tuve que parar lo que estaba haciendo para consolarlo. Grant tenía la misma reacción con la aspiradora Hoover y otros equipos eléctricos ruidosos.
(Robinson, 1999, p. 43) (...)

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